El arte de pensar


«Eppur si muove», una sección por Víctor Tilve Rúa

Lógica, estadística, causas, Matemáticas...

Hace tiempo que decidí que era el momento de empezar a leer libros que trataran las matemáticas desde otro punto de vista más divulgativo. No es por dármelas de listillo, pero, como matemático, no necesito estas lecturas para darme cuenta de los errores que abundan en el mundo adelante, porque en general la gente no maneja con soltura y dignos conocimientos la lógica, la estadística, sus interpretaciones y las matemáticas en general. El caso es que me apetecía ver analizados por expertos y profesionales estos casos que yo veo e intento explicar muchas veces sin éxito.

Hacer una selección de las lecturas que recomendaría al respecto de los temas matemáticos que debería manejar cualquier mortal y no lo hace o comentarlas yo sería casi imposible, no terminaría. Mi experiencia, creo que todavía corta, me dice que hoy en día los matemáticos (personas, hombres y mujeres) y las Matemáticas (la ciencia en sí) no son escuchados como se merecen y aun cuando desde el inicio de la crisis la demanda de doctores en Matemáticas en el sector de la banca ha aumentado considerablemente (dicho por un director de un máster en estadística de una universidad gallega) no es suficiente su presencia en la sociedad en general. Creo sinceramente que en todas las empresas del mundo y en todas las administraciones públicas debería haber un matemático o una persona con una capacidad de análisis y lógica considerable.

Actualmente estoy leyendo dos libros muy interesantes. Uno de la colección El mundo es matemático, que estoy coleccionando a través de National Geographic. En concreto es el libro Matemáticas en primera plana. La estadística y los medios de comunicación. Este libro lo debería leer todo el mundo antes de coger un periódico o de poner la tele o la radio. No solo explica los problemas de los periodistas a la hora de enfrentarse a un dato estadístico, sino que explica claramente cómo los medios de comunicación, conocedores de los problemas de esta nuestra sociedad, manipulan fácilmente los datos sin que la mayoría de la población se percate de ello y todo por una deficiente o nula preparación en estadística, lógica y matemáticas en general. Me gusta mucho la parte de este libro dedicada a porcentajes y comparaciones en la que, entre otras cosas, dice: el 40 % de los accidentes los protagonizan personas que han bebido; entonces el 60 % restante es de personas que no han bebido, luego es más seguro no haber bebido. Claro que si un día circulan 1000 conductores, de los cuales 4 han bebido, puede ser que de los 996 que no han bebido, seis tengan un accidente (un 0,6 %), mientras que los 4 que han bebido acaben accidentados (100 %). Naturalmente, el porcentaje depende del valor de referencia.

La manipulación informativa de un noticiario pone 4 447 711 al mismo nivel de 4 100 073
El otro libro llegó por correo postal hace un par de días: El arte de pensar. 52 errores de lógica que es mejor dejar que cometan otros, del empresario Rolf Dobelli (no es matemático). Fue abrirlo, leer un capítulo, y ya está, encontré el caso perfecto que explica el principal problema de la sociedad: la lógica al interpretar la causa de una situación, que en la mayoría de los casos es la manipulación que se le hace a las matemáticas para contar lo que uno quiere. Dice en el capítulo La ilusión del cuerpo de nadador. ¿Harvard es una universidad buena o mala? No lo sabemos:

Cuando el ensayista y agente de bolsa Nassim Taleb tomó la decisión de hacer algo contra sus obstinados kilos, echó un vistazo a diversos deportes. Los corredores le daban una impresión flaca y triste. Los culturistas parecían anchos y tontos. Los tenistas, uf, ¡tan de clase media-alta! Pero los nadadores le gustaron. Tenían esos cuerpos elegantes y bien formados. Así que decidió meterse dos veces por semana en el agua clorada de la piscina local y entrenarse en serio. Tardó bastante tiempo en darse cuenta de que había caído en la trampa de una ilusión. Los nadadores profesionales no tienen esa constitución física perfecta porque entrenen mucho. Es al revés: son buenos nadadores porque tienen ese cuerpo. Su constitución física es un criterio de selección, no el resultado de su actividad.
Las modelos hacen publicidad de cosméticos. Así, algunas consumidoras llegan a la conclusión de que los cosméticos las embellecerán. Sin embargo, no son los que convierten a las mujeres en modelos. Las modelos han nacido bellas por casualidad, y en realidad solo por eso se las tiene en cuenta para la publicidad de cosméticos. Como en el caso de los nadadores, la belleza es un criterio de selección, no un resultado.
Siempre que confundimos el criterio de selección con el resultado nos dejamos engañar por la “ilusión del cuerpo del nadador”. Sin esa ilusión, la mitad de la publicidad no funcionaría.
Pero no se trata solo de cuerpos atractivos. Harvard tiene la reputación de ser una de las mejores universidades. Numerosas personas de gran éxito han estudiado en Harvard. ¿Significa eso que Harvard es un buen centro? No lo sabemos. Quizá la universidad sea horrible, pero capta a los estudiantes mejor dotados del mundo. Yo viví así la Universidad de St. Gallen. Su reputación es excelente, pero la enseñanza (hace veinte años) era mediocre. Por algún motivo una buena selección de los estudiantes, el clima en el angosto valle, ¿la comida del comedor?, pese a todo, muchos de sus graduados se han convertido en algo.

Espero que a partir de ahora todos miremos a nuestro alrededor con un ojo más crítico y desconfiemos un poco más de esas listas que hace no sé quién, de esas calificaciones que pone el de allá o de esas opiniones que dice el de aquí y que seamos más cuidadosos cuando examinamos lo que hace otra persona o tomamos decisiones «por el bien» de alguien.

Así es... o no...

Comentarios

  1. Yo conocía una versión diferente: dicen que el 40 % de los accidentes están causados por gente que ha bebido. De lo que se deduce que el 60 % están causados por gente sobria... asimismo, estadísticamente parece indudable que a mayor tiempo en la carretera, mayor probabilidad de tener un accidente; también es irrefutable que v=e/t, de lo que se deduce que para pasar el menor tiempo posible en la carretera hay que intentar ir a la mayor velocidad posible... de esto y del porcentaje de accidentes causados por conductores sobrios, estadísticamente se puede afirmar que la menor probabilidad de tener un accidente se da cuando conduces completamente borracho y a toda pastilla... ¿sí o no? ;)

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