Era yo


El pasado viernes 6 de febrero un periodista de la BBC cuyo nombre no merece ser consignado aquí se echó a las calles de Liverpool para ver si algún ciudadano recordaba un derby, un partido perteneciente a la 5.ª ronda de copa disputado por los dos equipos de la ciudad, el Liverpool y el Everton, nada más y nada menos que en 1967. Y esto es lo que ocurrió:


Now, what are the chances... of this?
¿Cuáles son la probabilidades de que pase... esto?

Reporter — I'm just wondering whether you remember the derby match in 1967 at Goodison, FA Cup 5th round, that was shown on a big screen at Anfield that same day.
Periodista — Me preguntaba si recuerda usted el derby de 1967 en Goodison, de la 5.ª ronda de Copa, que también se transmitió en una pantalla gigante en Anfield ese mismo día.
Tommy Lawrence — That's right.
Tommy Lawrence — Ah, sí.
R — Remember it?
P — ¿Lo recuerda?
TL — I do. I played in it!
TL — Sí. ¡Lo jugué yo!
R —Did you?
P — ¿De verdad?
TL — I was goalkeeper for Liverpool.
TL — Yo era portero del Liverpool.
R — Really?
P — ¿En serio?
TL — Yeah!
TL — ¡Claro!
R — Well, that's extraordinary, lovely meeting you!
P — ¡Vaya! ¡Extraordinario! Encantado de conocerle.
TL — Yeah.
TL — Sí.
R — Sorry, can you remind me of your name?
P — Disculpe, ¿puede recordarme su nombre?
TL — Tommy Lawrence.
TL — Tommy Lawrence.
R — Tommy, nice to meet you. What do you remember about it?
P — Tommy, un placer conocerte. ¿Qué recuerdos tienes?
TL — A great game, yes. Alan Ball scored the winner.
TL — Un gran partido, sí. Alan Ball marcó el gol de la victoria.
R — Good, indeed!
P — ¡Un partidazo, seguro!
TL — Yeah, indeed, yeah!
TL — ¡Sí, claro que sí!

De esta coincidencia increíble hay tres cosas que me llaman mucho la atención...

La primera es la falta no ya de conocimientos del reportero, hasta cierto punto disculpable y comprensible, sino de documentación y de preparación: sale el periodista a la calle a preguntar por un partido histórico, el azar le regala toparse con uno de los protagonistas... ¡y no lo reconoce! Un profesional que no se sabe el nombre del portero del Liverpool en aquel partido histórico sobre el que precisamente está haciendo un reportaje, un trabajador dejado que no ha hecho los deberes que le debería exigir su celo profesional (como, por ejemplo, sí he hecho yo para este artículo). De verdad que no me entra en la cabeza por más avejentado que esté el señor Lawrence. Un periodista que se precie, un profesional de verdad, esmerado y concienzudo, ve esa cara a 100 metros y tiene que reconocerla sin ninguna duda.

Se podrá argumentar que han pasado casi 50 años o que el periodista solo tenía 7 años cuando se jugó aquel partido, pero es que Tommy Lawrence no había sido un don nadie precisamente. El cerdo volador (así lo apodaban por su constitución robusta y por su tendencia al sobrepeso) fue uno de los mejores porteros de la historia del Liverpool (y está considerado como uno de sus 100 jugadores más destacados), equipo con el que había disputado un total de 390 partidos entre 1962 y 1971, ganado 2 ligas, 1 copa y 3 copas de la liga, y se había convertido en el portero favorito de Bill Shankly, otro desconocido, vaya... A petición de Shankly, Lawrence fue uno de los primeros porteros en situarse alejado de su portería, jugar con los pies y actuar prácticamente como defensa escoba... ¡Unos adelantados a su tiempo! Las primeras veces la famosa grada The Kop, no acostumbrada a aquel esquema, le recriminaba que cuando atacaban Lawrence se colocase al borde del área y le reclamaba que volviese bajo palos cuanto antes.

Había levantado tanta expectación aquel partido en la ciudad que, además de los 64 851 aficionados que abarrotaron Goodison Park, estadio del Everton,  40 149 aficionados del Liverpool agotaron en solo 36 horas las entradas que se habían puesto a la venta para presenciar en su propio estadio el partido, proyectado en directo de manera experimental por la cadena ABC sobre unas pantallas gigantes instaladas en el césped.


Lo segundo cronológicamente, pero lo primero en orden sentimental, que me llama la atención es la cara de Lawrence y, más en concreto, sus ojos. Puede que sus canas y las arrugas de su cara marquen el paso de los años, pero si uno se fija bien en sus ojos... en su mirada despierta y jovial, en sus ojos vivarachos todavía está el chaval que aquella tarde del 11 de marzo de 1967 acabó encajando un gol a pies de Alan Ball. He perdido la cuenta de las veces que he visto el vídeo del señor Lawrence contestando a las preguntas de un periodista indocumentado (y elijo este adjetivo con total intención descriptiva, calificativa y literal, y no en sentido figurado), pero cada vez que lo veo me emociono al detectar en su cara el orgullo legítimo y la alegría inmarcesible de poder decir que él participó en aquel momento histórico para la ciudad, por mucho que su equipo hubiera acabado perdiendo.



Y la tercera cosa que me sorprende es que antes o después la realidad acaba imitando a la ficción: A José Luis Sáenz de Heredia, guionista y director de la película española de 1955 Historias de la radio, se le había ocurrido esta escena genial (otra vez un concurso en este blog...) que resuelve la tercera historia integrante de la comedia:


¡Yo! Anselmo Oñate, Pichirri, en 1915 y de penalti!

Ya en 1955 Don Anselmo mostraba la misma alegría y el mismo orgullo que el bueno de Tommy Lawrence 60 años después.

Ahora... es cuando doblo.

Así es... o no...

Comentarios

  1. El periodismo deportivo ya pasó de estar en peligro de extinción a haberse extinguido directamente. Hoy tenemos información del corazón de 4 jugadores de fútbol y gracias.

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  2. En primer lugar mi aplauso para Tommy Lawrence por su buena reacción, a pesar de haber sido un ídolo y no tomarse a mal que el periodista no lo reconociera. En segundo lugar lo siento por el periodista pero muy mal ejerce su profesión. Efectivamente puede que el bueno de Tommy con el paso de los años, no fuera reconocido físicamente, pero lo que es el colmo es cúando le responde: "Yo jugué aquel partido, yo era el portero", y el periodista le pide que le recuerde el nombre. Vergonzoso. Si te mandan hacer un reportaje sobre un tema, señor mío haga ud. los deberes, tire de hemeroteca y cúrreselo. Y hubiera ejercido su profesión como corresponde, en el mismo instante que le dijo que era el portero de aquel partido, no hubiera hecho falta pedirle que le recordara su nombre. La prensa se ha vuelto cómoda, sin iniciativa, sin ajustarse a la realidad en multitud de ocasiones. Cierto que aún hay excelentes profesionales, pero cada vez son menos, una pena.
    Soberbio Álvaro, una colleja bien dada a la mala prensa. Enhorabuena profe, y gracias por tu excelente trabajo que no cobras (no como ellos), pero sin embargo te has preocupado de documentarte antes de escribir el artículo. Fantástico y muchas gracias.

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  3. Iba a escribir un comentario al texto pero ya llego tarde. Suscribo palabra por palabra el comentario del anónimo lector anterior. En todo menos en lo de que Álvaro no cobra por el trabajo. Es millonario en admiración y elogios de todos los que lo seguimos y disfrutamos. Cada día valoro más el esfuerzo que supone mantener vivo y a un grandísimo nivel este fantástico blog. Gracias.

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  4. Gracias por otro maravilloso artículo. Gracias por tu trabajo, tu esfuerzo, tu interés, tu tiempo, tu calidad.... Eres tú. Nos haces disfrutar leyéndote y solo lamentar que no escribas con mayor frecuencia. Enhorabuena.

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