Liberales


La desigual opinión de L.H. Wotton y otros

Una vez más, nuestro anónimo hedonista indulgente L.H. Wotton nos remite con discreción —pero con vehemencia—desde el más allá un escrito en el que carga contra los paladines del individualismo feroz e insolidario. 

En fingida y espuria defensa de las libertades individuales, a los autodenominados liberales se les llena la boca con palabras altisonantes, pero mezquinas y vacías de generosidad, en directa e íntima contraposición con la primera acepción del término. Equiparan falazmente y con malicia la defensa del estado del bienestar social —al que convierten en amenaza y origen de todos los males— con el recorte de las libertades personales.

Pero son esos mismos audaces liberales los que cuando, en virtud del juego capitalista y mercantil que tan ardientemente defienden, se hunden sus negocios corren gimoteando junto a papá estado, incapaces de actuar desde su propia responsabilidad, a reclamar ferozmente que entre todos arrimemos el hombro —y, sobre todo, nuestra exigua bolsa— para cubrir lucros cesantes y exigir compensaciones e indemnizaciones por explotaciones privadas infructuosas (léase que no rentan los beneficios previstos en un estudio de mercado previo sospechosamente erróneo).

Entonces ya no es el estado tan irresponsable. En esos casos ya no hablan del veneno que esconde el caramelo estatal, ni de «enajenación» (ni material, de la propiedad, ni mental), ni de «sopa boba colectiva». En esas situaciones dejamos para ellos de tener atrofiada nuestra voluntad y el estado ya no nos convierte en incapaces para solventar lo difícil. Entonces, ahí sí, ruines cobardes, a fin de chupar de la teta para cuadrar balances renuncian al ejercicio de su responsabilidad y abdican de su inalienable derecho a la libertad.



Privatización de los beneficios, pero socialización de las pérdidas. Eso es lo que propugnan sin ningún rubor ni empacho los defensores de la obliteración o, cuando menos, de la minimización de la intervención estatal: que entre todos los que ellos denominan con altivez y clasismo despreciables «irresponsables subsidiarios» por echarnos por pereza y comodidad en brazos del estado, según nos recriminan, encorbatados, engolados, solemnes y severos, desde sus altas poltronas, desde las mesas de madera maciza de sus consejos de administración y desde sus chalés en primera línea de playa de idílicos y exclusivos paraísos fiscales y vacacionales costeemos y reflotemos sus juegos de salón y sus viajes en clase preferente a visitar a sus amantes.

Sí, que nosotros, los mismos a los que ellos desprecian por no invertir en SICAV ni ser clientes de bancas privadas y por ser vulgares asalariados con nómina e ingresos muy determinados y conspicuos al ojo omnividente —permítaseme el palabro del fisco, cancelemos sus deudas, enjuguemos sus pérdidas y paguemos sus apuestas fallidas, sus delirios de casino y los de sus amiguitos: una concesión de autopista por aquí, una plataforma petrolífera por allá, una fundación pública-privada por acullá, una adjudicación de un proyecto arquitectónico que nunca se llegará a construir por otro lado... Entonces ya no es tan abominable la solidaridad ni tan repugnante la ideología colectiva. Entonces ya no hablan de represión de las libertades. Y así nos va.

Así es... o no...

Comentarios

  1. Mis amigos liberales te dirían que eso de lo que hablas nada tiene que ver con el liberalismo

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  2. Privatizar los beneficios y socializar las perdidas no es capitalismo, es socialismo para ricos. Desgraciadamente el liberalismo en España no existe, quienes gobiernan no dejarán de intervenir porque el estado es su herramienta para extraer rentas del resto de la población. Si quereis saber lo que son liberales de verdad buscad el Instituto Juan de Mariana, el Plib, Converxencia 21, mirad videos de Juan Ramón Rallo en youtube.

    Estoy bastante harto de ser liberal y que esta gente se autodenomine así cuando no hacen mas que utilizar la maquinaria estatal para lucrarse e intervenir a favor de sus amigos. Liberales? Que liberales? Los que han subido los impuestos hasta límites que no estaban ni en el programa de IU, quienes han sacado una ley que restringe severamente las libertades civiles y de manifestación, penalizan iniciativas libres como Uber, colocan cada año el 50% de tu nómina mensual en manos de los políticos e hiperregulan lo que puedes hacer con la otra mitad....

    Contesta el amigo del calvo

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  3. O no has entendido... o estamos de acuerdo: critico a los que se autodeniminan liberales... ¡sin serlo! A los que hablan de liberalismo, pero, como tú bien dices, hiperregulan y nos asfixian con leyes innecesarias. Critico a los mismos que esta semana defienden la libertad de expresión y sacan, hiperregulando, la «ley mordaza».

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