11 de diciembre


«11 de diciembre», por Irene Sánchez Sanz

Estamos a 11 de diciembre. Las vacaciones se aproximan cada vez más. El aire se llena de impaciencia por la llegada de los días de descanso. Todos, nerviosos, inquietos, acelerados, nos revolvemos en nuestras sillas mientras esperamos a que suene el timbre. Nos reímos por todo, incluso por las mayores tonterías. Todo es alegre, brilla. Se nota la actividad frenética, se hacen planes, se tiran cosas, se habla con una sonrisa en la cara. Han desaparecido el estrés, la presión, los nervios y los agobios. La relajación nos lleva hacia la libertad, hacia la diversión. 

Los profesores, distraídos, sueltan algún «ssssh» o «¡silencio!» sin mucho entusiasmo. Enfrascados en sus ordenadores, levantan la cabeza de vez en cuando, nos miran y sonríen. Se quedan sordos y ciegos estos días de distensión, se retrotraen a sus años de adolescencia y se identifican con nosotros. El espíritu navideño entra por la ventana y el patio empieza a llenarse de adornos. Las bufandas, el frío y las manos heladas acompañan la vuelta a casa. 

Las bromas continúan, los gritos suben de volumen, ese caos que se forma nos es familiar, cómodo, tradicional. Nos retorna a los años de infancia, nos lleva hacia la diversión adolescente, hacia el humor absurdo que tanta gracia nos hace. Un día cualquiera de diciembre, víspera de Navidades, un día feliz de esos que te hacen sonreír.

Así es... o no...

Comentarios

  1. Aún, es un tiempo feliz para la juventud, haber si se nos contagia algo a los adultos

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  2. Si os dejáis llevar os contagiaremos todo el entusiasmo. Lo mejor de la alegría es poder compartirla.

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    1. Es curiosa tu respuesta, Irene, de "lo mejor de la alegría es compartirla"... porque precisamente el lunes, día del sorteo de lotería extraordinario de Navidad, Samari publicará aquí algo parecido.

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  3. Hoy, hoy no voy a comentar nada. Tan sólo darte las gracias Irene y pedirte, que no dejes de escribir.

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  4. La vida es para vivirla intensa y alegremente. Sonreír es lo más bonito que hay y siempre hay un motivo para hacerlo. No me gusta demasiado la Navidad, pero este año la pasaré sonriendo. Gracias.

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  5. La que debe dar las gracias soy yo por recibir vuestros comentarios. Me hacéis sonreír cada vez más

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  6. Me has hecho recordar mis años de colegio, con toda la emoción, las risas nerviosas, la decoración caótica de la clase, los planes para las vacaciones... Ahora, desde el otro lado de la barrera, como dices tú, intento poner orden sin mucho convencimiento porque sé que llega un momento en el que ya es imposible parar esa marea arrolladora de de liberación después del esfuerzo, de vitalidad, de ruido, de ganas de compartirlo todo... Son días agotadores pero es precioso veros disfrutar. Gracias por tu artículo y a seguir escribiendo. Y, claro, feliz Navidad.

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  7. Es fantástico poder tener la opinión de los que nos veis desde la otra perspectiva. Y, sobre todo, saber que entendéis por qué estamos revoltosos y llenos de energía. Las Navidades nos dan la oportunidad de descansar, de juntarnos en familia y vivir esas sobremesas interminables en las que se habla, se canta y se ríe, pasear bajo el alumbrado navideño y sentir la magia. Así que espero que disfrutéis mucho estas fechas y que sean lo más felices posibles. ¡Feliz Navidada!

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