Mi primera vez (XLIV), por Irene Sánchez Sanz

29 de marzo de 2014: Celta 1-0 Sevilla
Es esta entrega de #CeltismoVintage número 44 muy, muy especial porque nos trae la noticia reconfortante y auspiciosa de la incorporación a esta nuestra bendita condena de una nueva penitente con todo lo que ello implica: que el celtismo está más vivo, fuerte, sano y pujante que nunca y que le espera un futuro muy prometedor. Sin duda ninguna Irene Sánchez ayudará a perpetuar nuestro credo transmitiendo la llama que ha sabido captar y que nos cuenta aquí con tanto talento, perspicacia, color y sentimiento. ¡Muchas gracias, Irene!

Era un 29 de marzo de 2014 cuando fui por primera vez a un partido del Celta. Mi familia, aunque se interesaba por el equipo celeste, no tenía un sentimiento celtista muy arraigado. Así que, aunque siempre había vivido en Vigo, en mis 14 años no había visitado nunca el campo de Balaídos para ver jugar al equipo local. Por eso, cuando mi mejor amigo me invitó al partido que se celebraba aquel sábado contra el Sevilla, no podía estar más contenta.

El partido empezaba a las seis, pero queríamos llegar con tiempo, así que fuimos dando un agradable paseo hasta el estadio. Ya en las inmediaciones de Balaídos mis nervios de principiante se convirtieron en emoción. Nos mezclamos en la marea celeste y entramos en el estadio. Allí me recibió una oleada de música a todo volumen que nos ayudó a subir los tramos de escaleras que había hasta nuestros asientos. Disfruté escuchando como la afición cantaba el himno y gritaba como si fueran uno solo los apellidos de los jugadores.

Durante el partido nuestras charlas se mezclaban con los comentarios sobre las jugadas del equipo. El Celta estaba jugando bien y tuvimos varias ocasiones. Una de ellas nos engañó a todos los asistentes, pues pensamos que el balón había conseguido sortear al portero y entrar en la portería. Sin embargo, solo habíamos vivido un gol fantasma que nos dejó algo desilusionados. Pero era mi primera vez y por eso no quería salir de allí sin ver un gol. Estaba más que segura de que el Celta ganaría y no pensaba equivocarme. Llegó el descanso y seguíamos empatados a cero. Regresó la música a todo volumen y después de los quince minutos los jugadores volvieron a saltar al campo. 

El tiempo corría en el reloj de las grandes y luminosas pantallas situadas a ambos lados del estadio. Aunque parecía que el partido terminaría en tablas, yo conservaba la esperanza de irme a casa con la imagen de un gol en mi mente. Y, entonces, llegó. No se esperaba, porque en esta temporada solo había pasado una vez, pero ocurrió. El árbitro pitó un penalti a favor del Celta. Nolito fue el tirador. La afición contenía la respiración hasta que, después de unos segundos que parecían eternos, vimos como el balón entraba en la portería. Llevada por la emoción, la alegría y la influencia de la grada, grité: ¡Gooooool! y salté de mi asiento llena de felicidad. Con una enorme sonrisa en la cara miré el marcador y agradecida me di cuenta de que solo quedaban tres minutos para el final del encuentro.

¡Golitooooo de Nolitooooo! La permanencia está más cerca.
Fotografía de María Mantilla.
El árbitro añadió otros tres minutos más, pero daba igual, el partido estaba ganado y yo ya tenía mi gol. Recibí el final del partido con una mezcla de alegría por nuestra victoria y algo de tristeza porque lo había disfrutado tanto que el tiempo se me había pasado volando y hubiera querido que durase más. Esperamos a que estuviera más despejado de gente y luego bajamos las escaleras para salir del estadio. 

Abandonar aquel lugar en el que había vivido la emoción que produce lo desconocido, el sufrimiento inicial por las ocasiones perdidas y la felicidad por haber ganado me producía una ligera melancolía. Me decían que le había dado suerte al Celta y esa frase hacía que me sintiera halagada. Después de aquello tengo que admitir que creció mi cariño por el Celta. Desde aquel momento en el que once jugadores vestidos de azul celeste me hicieran sufrir y disfrutar a la vez me considero una aficionada verdadera de nuestro querido Celta. Con tantas cosas como habían pasado era normal que al final del día llegara a casa feliz, emocionada, con ganas de volver y con maravillosos recuerdos que nunca olvidaré.

Así es... o no...

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Ediciones anteriores:
09-11-2012 - Anónimo
16-11-2012 - Por un servidor
23-11-2012 - Jose Montero
30-11-2012 - Santiago Pastoriza
07-12-2012 - Totó Sanjurjo
14-12-2012 - Pablo Castelo
21-12-2012 - Santiago de Prado
28-12-2012 - @ElColla
04-01-2013 - Rosa Mª Vázquez
11-01-2013 - Víctor Tilve
18-01-2013 - Juan Gayoso
25-01-2013 - M.J. Saborido
01-02-2013 - Socio nº 112
08-02-2013 - Marcial Varela
15-02-2013 - Juan C. Rguez. Llanos
22-02-2013 - Jorge Paz
01-03-2013 - Berto Villamarín
08-03-2013 - Nano Ameneiro
15-03-2013 - Mauro Picatoste
22-03-2013 - Marta Grande Boullosa
29-03-2013 - José Manuel Pintos
05-04-2013 - Jorge Tizón
12-04-2013 - Alberto Fernández García
19-04-2013 - Mª Rita Gayoso Galiñanes
26-04-2013 - David Penela
03-05-2013 - Gustavo Agulla
10-05-2013 - Lucía Taboada

Comentarios

  1. ¡Bienvenida Irene! ya tenemos una sufridora más en ésta espectacular afición. No sabes dónde te has metido, ser del Celta es algo especial, somos un equipo humilde, ser de un grande es fácil, pero ser del Celtiña es un forma de vida y será tu bendita condena para el resto de tus días. Me alegro muchísimo de poder contar entre nosotros con una aficionada de 14 años. Eso es lo que necesita el Celta, un futuro de gente joven que lo sienta y ame como todos nosotros. Por eso quiero darte las gracias, por haberte dejado enamorar de la Celeste. Graciñas Irene

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Hace ya tres años que conozco a Irene y cuando me atreví a sugerirle que escribiese su primera vez para mi blog sabía que no me defraudaría.

    Sabía, primero, que no me diría que sí por compromiso y que dejaría pasar el tiempo hasta que yo me olvidase; estaba seguro, también, de que escribiría un texto tan bien estructurado y ordenado como este, con esa riqueza de vocabulario y con esa precisión en la elección de cada palabra... parece mentira que tenga la edad que tiene y ya quisieran muchos adultos (y bastantes periodistas y otros profesionales de la palabra) escribir así, tanto por la forma como por el fondo.

    ¿Y cómo podía saber yo todo esto? Pues porque Irene Sánchez es inteligente, trabajadora, tenaz y muy atenta y agradable... No es de extrañar que sea celtista ;)

    Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo, Irene, y que el Celta te dé tantas satisfacciones como me las ha dado a mí (los disgustillos vienen de serie: hay que tolerarlos como podamos, que así después las alegrías tienen un sabor más intenso).

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  4. Pues nada Irene, ya sabes que a partir de ahora toca ir separando parte de la paga o del dinero que te den puntualmente para el carné de socia :) Y del primer sueldo que tengas en el futuro separarás ya el dinero y lo dejarás a buen recaudo para no gastarlo en otra cosa... Así año tras año, porque todos te podemos decir que el celtismo no se abandona :D

    Bienvenida a la familia que, como puedes comprobar en la lista de ediciones anteriores, no es pequeña.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Víctor. Muy buenos consejos. A ver si ahora Irene nos hace caso :)

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