Querido Nicolás


Una sección por el ojo del ojo del voyeur Juan C. Rguez. Llanos

Querido Nicolás:

Hace unos días recibí un preocupante mensaje de tu madre diciéndome que nos echaba de menos y en el que nos proponía quedar para comer. Teniendo en cuenta que ella no es de mucho invitar, y que ambos estamos interconectados desde que compartíamos vecindario en nuestra infancia, supe enseguida que algo ocurría, que necesitaba charlar y que, al final, la comida la acabaría pagando yo.

Dejando al margen un momento la comida, me gustaría contarte que en mi vida ha habido cinco mujeres fundamentales. La mas importante mi madre, por supuesto. A ti te sucederá lo mismo, estoy seguro. Las madres tienen un sexto sentido para saber infinidad de cosas sobre ti sin preguntarte. Todavía hoy, a sus ochenta y cuatro años, con solo sentarme a su lado en el sofá, mi madre es capaz de conocer mi estado económico, si he descansado, si estoy cabreado con Nuria o los niños, o si he tenido un mal día en el trabajo... Así que ahórrate esconderle algo. Ella siempre te leerá la mente, no te digo más, incluso cuando le llames por el móvil o le envíes un mensaje para darle una excusa barata de dónde dormirás tal o cual noche. Además piensa que cualquier cosa, por horrible que te pueda parecer, tu madre la habrá hecho, vivido o padecido mucho antes que tú, así que, esta de vuelta de todo. Y aunque no fuese así, será la única mujer en el mundo que te comprenderá y te perdonará siempre, y mira que eso, aunque no lo parezca, es muy difícil... te lo digo yo.

En segundo lugar, mi hermana. Ella fue mi sustento emocional en la complicadísima adolescencia. Siempre ha estado ahí en los momentos duros y me dio la oportunidad de trabajar por primera vez, algo que hoy en día suena como una quimera para muchos. Los que tenemos la suerte de disfrutar de hermanos mayores conocemos en nuestras propias carnes lo que en el mundo del toro se llama echar la cuadrilla por delante. Son como apisonadoras que te allanan el camino: cuando quieres salir por primera vez, ellos ya lo han discutido antes. Si te enamoras, ellos además ya han llorado desconsoladamente al verse abandonados. El día que suspendes Matemáticas ya ha habido otro Pitágoras fracasado en la familia. La noche que llegas en estado lamentable a casa, ya han pasado el bochorno y el malestar de la resaca del día después. Y cuando dijiste que llegarías a las cinco y entras en casa a las nueve, aparecerán para echarte un capote, porque también, alguna vez, se liaron más de la cuenta.

Sí, ya sé, el mayor eres tú. Oye, no todo van a ser buenas noticias. Por lo menos ahora ya conoces uno de tus papeles en la vida. Escudo humanitario de hermanos desvalidos. Pero lo interesante es que tú también tienes una hermana. Las hermanas son mujeres, claro está, pero comparten el 99 % de material genético contigo. Esto, bien utilizado, te reportará grandes beneficios en el futuro, porque entender al género femenino suele ser tema complicado, pero si cuentas con algún infiltrado en las líneas enemigas la cosa se suaviza. Piensa en tu hermana como una pieza estratégica a medio-largo plazo. Te ayudará a tener otra visión de las cosas muy similar a la tuya, pero a través de un prisma completamente distinto. Y además, si no tuvieses una hermana ¿con quien discutirías?

Para completar el equipo he tenido tres amigas. Vaya tres patas para un banco. Son mi viento, mi tierra y mi fuego. Distintas, mágicas y maravillosas. Excepcionalmente complementarias. Alguna vez, llevados por los vapores etílicos, hemos llegado a la conclusión de que debería haberme casado con las tres. Ahora estaría internado en un pabellón psiquiátrico y yo mismo me habría tragado la llave para no poder salir jamás. Bastante sacrificio es ya estar casado con otro ser humano, créeme.

Así que me case con una, la mejor, por supuesto, y me he librado de soportar a las otras dos a tiempo completo. No habría suficiente dinero en el mundo para pagarme.

Posiblemente me he perdido miles de días y noches de acaloradas discusiones con Ana, en las que llegaríamos a conclusiones ciertamente revolucionarias, que lo cambiarían todo. Si la tierra sigue girando y la humanidad ha sobrevivido es gracias a personas como ella, que enfatizan y se empeñan con cada pequeño detalle de la vida, que desde cualquier punto de la inmensidad de este loco día a día que vivimos intenta hacer un mundo mejor. La he visto ponerse a prueba, lejos de todos, sola, desmoronarse y venirse arriba, reconstruirse poco a poco, haciéndose cada vez más y más fuerte. Sé que muchas veces no se ha enfrentado a molinos, sino a gigantes, pero me consta que ella sabe que siempre que necesite un Sancho Panza a su lado, yo estaré allí.

Por supuesto, también me he perdido millones de historias disparatadas y divertidas con tu madre, trufadas de muchas discusiones porque, hijo mío, tu madre es una fiera. Pero no podría ser de otra manera. Una persona que se ha repuesto a los avatares de la vida con una serenidad espeluznante, no podía ser una malva. Perder sucesivamente a todos los que te rodean en tus primeros años de vida y tirar para adelante es prueba de una determinación fuera de lo común. No conozco a nadie que esté hecho de la misma pasta que ella. Asumió las muertes de todos con dignidad y mucho sufrimiento, las circunstancias la obligaron al destierro de otro instituto en el que no tuvo ni un solo amigo, en horario nocturno además, para poder hacerse cargo de la casa. Sacó adelante su carrera y a pesar de las dificultades para consolidar su puesto se ha convertido en una maestra maravillosa. Vive desde que la conozco con la única idea fija en su cabeza de construir la familia que ella no pudo tener y nada la podrá detener jamas. De hecho, lo ha conseguido. Tu madre os quiere excepcionalmente. Si pudiésemos desnudar su alma, seguro que estaría llena de millones de cicatrices, pero nada en su permanente sonrisa nos lo va a contar. ¡Qué suerte tienes, chaval!

Te cuento todo esto, porque el caso es que nos pasamos la comida hablando de ti. Desde luego, me marché preocupado, sobre todo al enterarme de que el médico te había puesto a tratamiento. Te lo voy a resumir como si fuese argentino: Nico, dejate de macanas.

Sí, has tenido una mala noche, una mala experiencia. Yo he tenido también muchas, y tu padre, y tu madre, y tus tíos y todos los que te cruzas cada día por la calle. Pero de estas cosas se aprende y se sale adelante. Desgraciadamente has dado un paso adelante en tu vida y te estas haciendo adulto. Todos los pensamientos que te asaltan día y noche son absolutamente normales. Solo que hasta ahora ni siquiera le habías dedicado ni un minuto de atención. En tu absoluta, bendita y muy feliz ignorancia te has pasado la infancia y preadolescencia encantado de conocerte, de disfrutar de tus amigos y tu tabla en Patos. Y de pronto se te ha hecho de noche. Que si la vida y la muerte. Que si que pinto yo aquí. Que si estoy perdido.

Yo también lloraba en mi cama pensando en el día en que faltasen mis padres. También me he sentido insignificante, de hecho lo somos todos. Y he tardado mucho en encontrar un sentido a mi vida. No te desanimes, esto hay que pasarlo. A veces remarás y la ola pasará sin poder cogerla. Pero no por ello vas a desfallecer. Ya lo sabes tú mejor que yo, luego viene otra y otra, y al final siempre vuelve una más grande.

Me contaba tu madre, siempre con grandes ideas, que al verte desmotivado y abatido habíais hecho una larga lista con cosas que antes te gustaban. Te puedo asegurar que todas te seguirán gustando y muchas no te abandonarán en la vida, pero, y aquí viene la gran noticia, todo eso no es nada comparado con lo que te queda por vivir. Lo que vendrá dejara todo esto en maravillosos y simples recuerdos. Desde luego no te lo puedo contar no porque sea un secreto de adultos, sino porque lo hermoso de la vida es que no sabes lo que ocurrirá al minuto siguiente.

Seguramente te harás adulto poco a poco, conocerás a alguien especial, le darás todo tu corazón y te sentirás el rey del mambo. Tendrás hijos, te aseguro que no hay una nada comparable a esa sensación. Conducirás, serás libre y te iras con tus amigos, quién sabe dónde a buscar la ola perfecta. Disfrutarás como nunca de reunirte con tu familia, echaras de menos incluso a la pesada de Carolina. Tendrás un trabajo y si eres afortunado te sentirás en la obligación de ser un gran profesional. Pasarás buenos y malos momentos, reirás y llorarás como si no hubiese mañana y finalmente, espero que sea dentro de mucho tiempo, nos dejarás como todos.

Delante de ti esta la vida, esa apasionante aventura...

Un beso, amigo.

Asi es... o no...

Comentarios

  1. Como siempre estoy encantada de despertar con tan estupenda lectura. Me identifico con esa hermana mayor, con esa madre e incluso con Nicolás. Gracias a los dos por hacerme el domingo más interesante

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  2. Es la historia de la vida. No sabes lo que puedes aguantar hasta que te pasa y sales de todo despertando de nuevo preparada para la siguiente palada que te espere.
    Yo soy la pequeña de cuatro hermanos ( que razón tienes) todo mas fácil.

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  3. gracias por todo llanos, gracias por darme esa motivacion que necesitaba un saludo,nos vemos!!

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  4. A mi me tocó ser la mayor de 3 hermanos...
    Hay que fracasar para saborear el éxito.
    Hay que caerse para saber levantarse.
    Hay que enfadarse para reconciliarse...
    Así es la vida y tú estás en ella...
    ¡¡¡¡VÍVELA!!!!

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  5. Jolin que enternecedoras palabras. He tenido que reprimirme por estar delante de la puerta del cole de mis niñas pero......como me hubiera gustado dejarme llevar. La vida.....con lo perra que es a veces, como puede ser tan maravillosa. Los que te conocemos TE QUEREMOS MUCHO NICO!!!!!

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  6. Gracias por el relato,gracias por todos estos años...

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  7. Es una suerte tenerte de amiga, pero más afortunado es el que te tiene de madre.

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