La vergonzosa casta política española


Redacto esta entrada de urgencia y en caliente, muy caliente, y eso que he preferido esperar a que transcurriesen al menos 24 horas, para, perdiendo toda templanza, moderación, sobriedad y continencia, creo recordar que por segunda vez en el año y medio de vida de estas páginas, calificar como se merece a la casta política española que nos desgobierna, sí, esa gentuza de los menús y gin & tonics a precio reducido en el restaurante del Congreso, esos que reciben jugosas nóminas, prebendas, dietas, ayudas para vivienda, billetes de avión y de tren en clase businessbonus y pluses a cuenta del sudor de nuestra frente:

Ratas, corren como las ratas que son... menudo retrato de la realidad de la clase política.

Se le ocurren a uno muchos adjetivos que vendrían al pelo para describir a esta chusma, pero que quede meridianamente claro que se enumeran a continuación a modo de ejemplo, que de ninguna manera se dirigen a ellos ni está en el ánimo de este contribuyente fiel y puntual de las arcas públicas faltarles al respeto ni mancillar el honor de Sus abnegadas Señorías, no vaya a ser que alguno se me moleste:
Parásitos, vividores, corruptos, vagos, bribones, maleantes, bellacos, cacos, sinvergüenzas, bandidos, rufianes, forajidos, truhanes, granujas, canallas, chorizos, facinerosos, delincuentes, golfos, jetas, chulos, hampones, haraganes, morralla, .... LADRONES

No tienen ningún tipo de disculpa por este comportamiento. ¡NIN-GU-NA! ¡Ni una huelga de transporte ni rábanos! Son más niñatos, más infantiloides que los peores alumnos posibles cuando suena el timbre de un colegio. ¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar y mantener a estos señoritingos? Y mientras, tanta gente en el paro, tantas familias desahuciadas, tanta necesidad. Por favor, por favor, por favor...

Y lo peor es que no es la primera vez que se produce y mucho me temo que no será la última. Ya hace poco más de un par de años ocurrió lo siguiente: primero votan obedeciendo la voz de su amo, sin tener ni idea de qué votan ni sobre qué se vota, y luego salen a la carrera hacia el bar o hacia vaya usted a saber dónde... a trabajar, a lo que se dice trabajar, seguro que no.


Y ustedes, lectores míos, perdónenme, por favor, por esta incontinencia. Pero es que había que decirlo.

Así es... ¡O SÍ!

Comentarios

  1. MIERDAS, unos MIERDAS, con mayúsculas, eso es lo que son.

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  2. eeeeeeeeh... El Presidente del Parlamento dice "votos emitidos: 307" y yo en la pantalla veo presentes: 301. Al margen de esto, que seguro que es un error de lectura, si yo fuera el Presidente del Parlamento me mosquearía mucho la falta de respeto por no dejarme acabar de hablar y hacer mi trabajo, pero claro, él haría lo mismo sentado en un escaño seguramente...

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