El suicidio de Evelyn McHale



Evelyn McHale se suicidó en 1947, a los 20 años, tirándose desde el piso 86 del famosísimo edificio Empire State de Nueva York. Impactó sobre un coche que estaba estacionado al pie del rascacielos tras caer aproximadamente 320 metros.

Evelyn estaba comprometida con un exmilitar, Barry Rhodes, con el que tenía intención de casarse en junio de 1947. El 30 de abril cumplía Barry 24 años. Evelyn se desplazó desde Nueva York hasta el pueblo donde residía él, Easton, para celebrar el cumpleaños y pasar el día juntos. El 1 de mayo de 1947 Evelyn cogió el tren de las 7 de la mañana de vuelta a Nueva York. Posteriormente, ante la prensa Barry declaró: «cuando nos despedimos con un beso ella estaba tan feliz como siempre, como lo estaría cualquier chica a punto de casarse».

Nadie podrá saber nunca qué se le pasó a Evelyn por la cabeza durante aquel viaje de unos 100 kilómetros en tren. Cuando llegó a la ciudad se dirigió al hotel Governor Clinton, donde redactó una nota de suicidio, y poco después de las 10.30 de la mañana compró una entrada para el mirador de la planta 86 del Empire State

Alrededor de las 10.40 un guardia que dirigía el tráfico en el cruce entre la calle 34 y la 5.ª avenida se percató de que caía un fular blanco desde una planta alta del rascacielos. Poco después oyó un golpe y vio como se formaba una multitud: Evelyn había caído sobre una limusina, propiedad de la ONU, estacionada en la calle 33. Con la mano izquierda seguía sujetando, ya muerta, el collar de perlas que llevaba al cuello.

En la acera de enfrente, Robert C. Wiles, estudiante de imagen, también se percató del revuelo y corrió hacia el tumulto, donde tomó varias fotografías. La policía halló más tarde el abrigo de Evelyn doblado pulcramente en el mirador de la planta 86 junto con un estuche de maquillaje que contenía fotos de su familia y una libretita negra con una nota que decía:

“I don’t want anyone in or out of my family to see any part of me. Could you destroy my body by cremation? I beg of you and my family – don’t have any service for me or remembrance for me.
My fiance asked me to marry him in June. 
I don’t think I would make a good wife for anybody. 
He is much better off without me.
Tell my father, I have too many of my mother’s tendencies.”

«No quiero que nadie, familiar o no, vea ninguna parte de mí. ¿Se podría destruir mi cuerpo por incineración? Se lo ruego a mi familia y a todo el mundo. Y que no se celebre ningún acto ni ceremonia en mi memoria. 
Mi novio me pidió que nos casáramos en junio. 
No creo que pueda ser una buena esposa para nadie. 
Estará mucho mejor sin mí.
Decidle a mi padre que tengo demasiadas inclinaciones de las de mi madre».

El cuerpo fue identificado por su hermana Helen y, de acuerdo con su última voluntad, fue incinerada. No hay tumba.

Esta foto, obra de Robert C. Wiles ya es hoy en día todo un icono de la cultura pop, sin duda gracias a que Andy Warhol la utilizó para una de las obras de su serie «Muerte y desastre». Lo más grotesco y paradójico es que fue publicada en la revista Life... nada menos que a toda página... con el pie de foto que se puede ver en la fotografía que abre este artículo:

“At the bottom of the Empire State Building the body of Evelyn McHale reposes calmly in grotesque bier, her falling body punched into the top of a car.”

«Al pie del edificio Empire State el cuerpo de Evelyn McHale reposa sereno sobre un féretro grotesco, tras aplastar con su caída el techo de un coche».

Tras más de 60 años esta foto sigue siendo igual de conmovedora e hipnótica que cuando se publicó por primera vez y seguimos recordándola... a pesar de la última voluntad de Evelyn.


Así es... o no...

Comentarios

  1. Parecer feliz no significa ser feliz

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  2. Cierto. Nunca llegamos a conocer a los que están a nuestro lado. Siempre hay una habitación secreta en la que es imposible o da miedo entrar.
    Por otro lado, y a pesar de la extraña belleza y el indudable interés de la foto, está claro que no se deben traicionar los deseos de nadie en lo referente a su imagen y su intimidad. Haberla publicado es una traición imperdonable.

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    Respuestas
    1. Bueno, pero creo que al estar muerto ya da lo mismo lo que hagan con tu cuerpo.

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    2. Es obvio que Evelyn no quería que alguno de sus familiares viesen su cuerpo, por evitarles el dolor de ver un cuerpo destrozado que como es lógico cualquier persona pensaría que quedaría al saltar desde un piso 86, lo que ella no supo es que iba a quedar con una belleza tal que sin conocer la historia se podría pensar que es una obra de arte, creo que si Evelyn puede ver su foto se sentiría orgullosa en medio de todo, así somos las personas depresivas.

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