Mi primera vez (XII), por M.J. Saborido


Me llena de orgullo y satisfacción presentar en esta duodécima entrega de "Mi primera vez" el relato de mi señora esposa: celtista y viguista de pro, de familia igualmente celtista y viguista y, como no podía ser de otra manera, madre de fervorosos celtistas.

Recordemos que "Mi primera vez" es una serie de relatos escritos por celtistas sobre los recuerdos, vivencias, emociones, sentimientos... que les dejó su primera visita a Balaídos para presenciar un partido de nuestro Celta. Cualquier celtista interesado en hacer un esfuerzo de memoria y contribuir con su relato solo se tiene que poner en contacto conmigo por twittergoogle+ o dejando un comentario en esta entrada, y ya encontraremos el modo de que me hagáis llegar vuestros escritos. El formato y el idioma quedan a elección del autor. También queda a su elección si prefiere que se consigne su nombre o permanecer en el anonimato. Lo ideal sería un mínimo de unas 500 palabras.

Quedáis ya con la primera vez de M.J. Saborido:

Probablemente a los jovenzuelos que hayan nacido después del 75, gran parte de esta historia les sonará a chino, a batallitas de la abuela, pero hubo un tiempo en el que, por circunstancias históricas y tecnológicas,  la mayoría de las cosas eran en blanco, negro y una gama limitada de grises. Los concursos, las noticias, las películas, los nodos, los toros…, y, por supuesto, los partidos.  


De pequeña, para mí el fútbol era un correpaquíypallá de hombres con nombres que poco a poco se iban grabando en la memoria. Los jugadores vestían distintos tonos de gris (con suerte, la camiseta llevaba rayas, con lo cual todo resultaba algo más vistoso y fácil de entender), y “el hombre de negro”, aunque era tan duro como el de ahora –sobre todo, y ya entonces, con nuestro equipo-, era el árbitro. 


RC Celta 1976-77:
De izquierda a derecha:
Fenoy , Suso Santome, Manolo, Rivas, Búa;
Luis Villar, Del Cura, Igartua, Juan, Castro;
Sanromán, Aguerre, Navarro, Felix, y Lezcano
Cada domingo al anochecer, en mi casa se veía un partido en blanco, negro y gris. Y así veía yo a nuestro Celta. En mi familia se hablaba de fútbol, mucho, y, también cada domingo, la sobremesa en casa de mi abuela se centraba en la recogida metódica del comedor, la sustitución de mesas por tapetes para la partida de rigor, y el sonido del Carrusel Deportivo que comenzaba a emitir los encuentros de la jornada. Y la retransmisión de nuestros partidos, intercalada con otros resultados, interrumpida por anuncios de Pon-pon-poooon-che Caballero, o Chan-chanchanchan, chan-chanchanchanchan, Malboro. Si el Celta jugaba en casa, mi tío Sergio y mi tía Mari acudían al estadio sí o sí, y en ese caso podíamos escuchar el partido entero; pero si jugábamos fuera, a la emoción de las oportunidades de gol del equipo contrario se unía el suspense aportado por mi tío, que, incapaz de soportar la tensión, bajaba la voz de repente y retrasaba el desenlace…  

Con todo esto, cuando por primera vez ese mismo tío, no recuerdo ya por qué circunstancia especial, se ofreció a llevarme a ver un partido al estadio, sentí que iba a dar un paso de gigante, a entrar en un mundo que me había estado vedado y acercando a la vida adulta – a mis 9 o 10 años-. Me duele no ser capaz de acordarme de ese primer partido;  me parece –aunque puede que la memoria me engañe y se me mezclen distintas épocas en la cabeza- que sobre el campo estaban Fenoy, Santomé, Mori, Felix Carnero…  Quizás también Suárez (¡qué guapo me parecía! Unos años después, su autógrafo se convirtió en uno de mis tesoros). 

Lo que sí recuerdo con claridad es la entrada en el estadio y la visión de ese mundo por primera vez en color: el verde de la hierba, los colores en la grada, el azul de las camisetas y de las banderas, las luces… Los sonidos que tan apagados aparecían en la radio, la sensación de todo un estadio poniéndose en pie al unísono, haciendo temblar la grada para celebrar una jugada o exigir un penalti y, claro, el seguir las jugadas hasta el final sin tanto suspense. Es decir, descubrí un mundo de color allá por el 76, casi al tiempo que las teles en color empezaban a entrar lentamente en nuestras vidas. 

Y después vinieron muchos más partidos, goleadas, derrotas, ascensos, descensos, avales, celebraciones, lágrimas, héroes (Maté, Vicente, Otero, Alvelo, y Gudelj, Gustavo, Karpin…), Alvarito, El Cordobés (¡qué personaje!), el vendedor de bebidas que nos enseñaba tarjeta amarilla… Partidos oídos desde muy lejos. Partidos con mis hermanos, con mis amigos, con mi marido, y con mis hijos… partidos que son una parte tan importante y ocupan tantos recuerdos que creo que mi vida habría sido distinta sin ellos. Gracias al Celta, a ese Celta que está por encima de sus circunstancias, sus directivos, sus jugadores…, que es un sentimiento.

Así es... o no...

Ediciones anteriores:
  1. 09-11-2012 - Anónimo
  2. 16-11-2012 - Por un servidor
  3. 23-11-2012 - Jose Montero
  4. 30-11-2012 - Santiago Pastoriza
  5. 07-12-2012 - Totó Sanjurjo
  6. 14-12-2012 - Pablo Castelo
  7. 21-12-2012 - Santiago de Prado
  8. 28-12-2012 - @ElColla
  9. 04-01-2013 - Rosa Mª Vázquez
  10. 11-01-2013 - Víctor Tilve
  11. 18-01-2013 - Juan Gayoso

Comentarios

  1. ¡Nunca me había parado a pensar en lo difícil que podría resultar identificar a los jugadores que corresponderían a un equipo u otro en una emisión en blanco y negro! :):) También es curioso que los anuncios del fútbol fuesen de Ponche Caballero y Marlboro; ¿machismo, quizás, al relacionar alcohol y tabaco (“cosa de hombres”) con este deporte? Interesante igualmente, lo de los anuncios, ya que hoy en día la publicidad de estos productos (al menos del tabaco) está prohibida. No son batallitas de abuela, son memorias interesantísimas que nos sirven para aprender a los “jovenzuelos” ;);)

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    1. Machismo,sin duda. Eran otros tiempos para el fútbol y para todo...

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    2. Gracias, Raquel. Sí, era un mundo muy distinto, aunque a mí me parezca que todo esto pasó ayer. Creo que, efectivamente, casi todos los anuncios asociados al fútbol que recuerdo iban dirigidos a los hombres. Bueno, aún hoy resuenan por ahí Pepe Domingo y compañía con su Coronita y su Purito Reig.. Me alegro de que te haya parecido interesante, jovenzuela ;)

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  2. jajaja Qué grande tu tío!!!! Tanto por hacer los momentos de suspense como por llevarte al estadio :). Ya que Raquel LP habla de los anuncios la animo a enviar su "Mi primera vez..." y a hablar de su anuncio favorito en Balaídos de ella... Dani, Dani... jajaja U otro que también le gustaba: D'mais Brasil... :D

    Como Raquel, nunca había pensado en lo difícil de ver fútbol en una televisión en blanco y negro... Pero no hay mal que por bien no venga: seguro que gracias a eso Balaídos te emocionó más.

    Hablas de batallitas de abuela... Te pueden decir muchos de mis amigos que mi gran ilusión en esta vida es ser el socio número 1 del Celta y tener muchas batallitas celtistas de abuelo que contar... Y pensar que aunque pase el tiempo la gente que empezó a mi edad a ser celtista sigue fiel cada domingo me emociona, porque yo también quiero ser así :) Así que... ¡Qué vivan los abuelos celtistas! ;)

    Y hablando de personajes... El hombre este del megáfono que siempre iba por ahí gritando "Celta, Celta..." Un grande también!!



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    1. Gracias, Víctor, por tu comentario y por tu idea: eso, eso, que Raquel L.P. se anime a escribir su primera vez...

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    2. Muchas gracias, Víctor.
      Sí, mi tío es uno de esos veteranos; celtista hasta la médula, con muy buena memoria y muchas historias que contar. Estoy segura de que los dos disfrutaríais de una buena conversación sobre el Celta.
      Por como hablas, no creo que el sentimiento se te pase con la edad; en todo caso, crecerá y algún día serás uno de esos abuelos celtistas con muchas vivencias -espero que también algunos éxitos del equipo- que compartir.
      Creo que esta foto te va a gustar: http://mjhub.tumblr.com/image/41440811398

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  3. Muy bueno, pero yo soy más de La vaca loca y Angoares pub (el selecto pub de azafatas internacionales)

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  4. Puestos a hablar de anuncios el primero que recuerdo yo en Balaídos es:

    (8) ¿Quién es la Pitusa? La mejor gaseosa, la más divertida, ligera y gustosa. La Pitusa, La Pitusa, qué buena que es, La Pitusa (8) Blanca, Naranja, Limón y Cola

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  5. Ahí va una foto "vintage" de La Pitusa: https://fbcdn-sphotos-b-a.akamaihd.net/hphotos-ak-snc7/c0.0.403.403/p403x403/428348_538301656188215_1544219662_n.jpg

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  6. que míticos los dos de la última foto. el de la radio que da los resultados, una vez que perdió el Celta, al salir de Balaidos nos decía, ganó el Madrid, y perdió el Celta... jaja para matarlo

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