Visiblemente emocionados

Antón López
El verdadero día de los inocentes del año 1982 no se celebró el 28 de diciembre, como por tradición le correspondería, sino que se adelantó poco más de 6 meses, al lunes 14 de junio. Las principales víctimas fueron el realizador de televisión encargado de cubrir el partido Italia - Polonia y, sobre todo, el hombre encargado de comentarlo para TVE, Miguel Vila... por obra y gracia de Antón López, speaker que, durante más de un cuarto de siglo, marcó toda una época en el estadio de Balaídos. 

El partido inaugural del Mundial '82 se había disputado el día anterior en Barcelona con toda suerte de parafernalia y celebraciones dignas de un acontecimiento de esa categoría, de forma que a las 17.15 de aquel 14 de junio en Balaídos, ante unos 33.000 espectadores y con arbitraje del impresentable Michel Vautrot, se disputaba el primer encuentro de los considerados "normales", correspondiente al grupo A, y el protocolo aún no estaba nada claro... o sí lo estaba y a Antón López, sin duda hombre de ideas propias, le dio exactamente igual.


Miguel Vila, jubilado en 2003, era un periodista que había desarrollado su carrera tanto en radio como en televisión. Sus primeros contactos con el mundo audiovisual fueron como presentador de mi primer programa favorito de la tele: 'La Casa del Reloj' (1971-1973). Al cancelarse el programa se centró sobre todo en la información deportiva, con la que se identificaría buena parte de su carrera. En los siguientes años colaboró en programas como 'Estudio Estadio' o 'Polideportivo', y entre 1975 y 1979 fue el responsable de la información deportiva en el 'Telediario'. Pasó por otros programas de registros diferentes, pero debido a su experiencia en el campo deportivo fue uno de los elegidos para comentar los partidos de fútbol del Mundial '82.


Al ser Italia cabeza de serie, actuaba en aquel partido como local, por lo que le correspondía sonar en primer lugar al himno del equipo visitante: Polonia. La alineación polaca aquel día fue Mlynarczyk; Majewski, Zmuda, Jalocha, Janas; Lato, Boniek, Matysik; Buncol, Iwan y Smoralek. Como es costumbre en este tipo de partidos, cuando empezaron a sonar los himnos el camarógrafo a pie de campo fue enfocando una a una, en primer plano, las caras de los jugadores.


Pero por su cuenta y riesgo y saliéndose por completo del protocolo establecido, Antón López había decidido poner en primer lugar el himno gallego... tan ajeno y exótico para el realizador, el camarógrafo y el pobre de Miguel Vila como el himno polaco... aún recuerdo claramente como, seguramente siguiendo su guión previsto, el bueno de Miguel Vila dijo, y repito textualmente, los jugadores polacos escuchan su himno visiblemente emocionados... mientras de fondo sonaba con orgullo Que din as altas copas de escuro arume arpado... Aún me duele hoy en día la barriga de tanto como me reí.

...Y no fue la única metedura de pata del narrador aquel día... como con frecuencia sucede en Balaídos, una bandada de gaviotas comenzó a sobrevolar el estadio y alguna incluso llegó a posarse sobre la hierba con el partido aún en juego. No muy versado en ornitología, Miguel Vila comentó desafortunadamente que una bandada de bellas palomas se quería unir al espectáculo en el estadio vigués...

Así, con risas, empezó aquel Mundial '82 para mí. Se cerraría, un mes después con la final en la que se produciría uno de los momentos más bellos e icónicos del deporte... pero de eso hablaré en mi siguiente artículo, el 1 de enero.

Crónica del partido por Cayetano Luca de Tena en el diario ABC (formato PDF)
Fotografías del partido en el diario ABC (formato PDF)


Así es... o no...

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